Impotencia primaveral.

Aquí estoy sentada entre lozas y matorrales, entre un sol dulce y suave y unos sonidos de pájaros preciosos que me anuncian que la primavera ha llegado. Mi cuerpo grita desde su nido y mi piel está regocijada del encuentro. Yo grito mi alegría por dentro, el hecho de saber que dejaré mis envolturas en el guarda…