El hombre de sangre:

mykatiuska_

ISLA de ojos azules, azul de mar de playa.

Pelo alborotado llenos de ondas de mar.

Ojos de fuerza y sencillez y tristes a la vez.

Hombre, que dice cosas sencillas, llenas de amor. 

Hombre, de manos de seda, de olas de mar. 

Ana de pelo de bronce y ojos escarlata.

Piel dulce, transparente que dejaba entrever sus venas ardientes.

Ritmo de siluetas de luna. 

Soñadora y terrestre, tímida y extrovertida, alegre y nostálgica, pensativa y desbordante de energía.

Filosófica entre sus brazos, chistosa entre su risa, hipotética frente a la realidad.

A Ana le encantaba como Isla pronunciaba la TH en inglés, le encantaba las muletillas que él utilizaba para hablar. 

Isla era un hombre vestido de presente, no tenía miedo a pasearse, a besar, a abrazar, a ser especial, a ser ridículo, a ser infantil, lo que le importaba era el sonido de su corazón en ese momento. Hacía lo que quería hacer y no se preguntaba por las consecuencias.

Isla besaba Ana delante de una luna casi llena tomándole la mano.

Su sonrisa era sincera y la mostraba sin vergüenza ni pudor. 

Cuando se entregaba se daba al mil por ciento.

 

A él le encantaban sus ojos, su belleza física.

A ella le encantaban sus labios cuando pronunciaba su nombre.

A él le encantaba cuando ella lo miraba.

Ana moría en el fuego de sus labios.

Isla moría de ganas de besarla.

Ambos se abrazaban y se besaban dentro del fuego lento de las llamas que se iluminaban en su corazón.

Se conocieron en una noche de invierno, un invierno en las afueras de la ciudad, un invierno sin lluvia, lleno de dulces caricias de viento. 

Salieron durante varias noches y que noches, noches apresuradas, noches completas, noches divergentes, noches extasiadas y enamoradas.

De aquellas noches le quedó el recuerdo sensual de la textura de su piel, le quedó el recuerdo de su voz paciente y redonda, le quedó el olor de su cabello a sudor, a rizo, le quedaron dulces palabras en su memoria, su sensación de libertad y su dulzura. Él fue el hombre de sangre que le reanimó el deseo, el pensamiento.

Distancia, desamor, ausencia, dolor, aceptación.

Vida, sol, vida, cielo, vida, crepúsculo, vida, atardecer.

Te olvidé cuando vi el sol nacer y me di cuenta que aún seguía viva.

mykatiuska_

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